miércoles, 18 de abril de 2012

Diario de las princesas viceversa I

Princesa de Medianoche

En algún momento de la jornada perdí un zapato. Eso creo. No me importa demasiado, suelen dolerme los pies cuando ando calzada.

Ayer me dormí tarde, realmente muy tarde. El viento soplaba con fuerza y me dieron ganas de pasear por el huerto. Me escapé y di unas cuantas vueltas por el trigal. A veces me parece que sería fácil creerles toda esa ristra de argumentos por los cuales “no deberías andar JAMÁS tan lejos de tu habitación”, pero, en cuanto apoyo mis pies desnudos sobre la húmeda tierra nocturna, se me van de la cabeza y pienso sólo en mis ganas de correr.

La noche inventa cuentos en mi regazo. Conozco a todos los seres que la habitan. Es un secreto entre las hadas y yo. No hay magia, sólo desobediencia que se le parece bastante.

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