martes, 14 de julio de 2009

Las Mañanas

De pie a las 6:45.
Tengo frío, tengo frío, tengo frío.
Hay momentos decisivos en la vida de una langosta, el fin del verano es uno. El verano terminó, hace ya demasiado tiempo, como para que el cuerpo añore las ganas de sentir frío.
Pienso (sin filosofar, sólo pienso, eso es todo); hay viajes que se van complicando a medida que avanzan; otros se conflictuan antes de iniciarse; este viaje en zigzag en que nos hemos embarcado va mutando en tanta variedad de conflictos y complicaciones pre y post inicio que ya nadie lo nota.
Bebiendo café con leche a las 7:50.
Aún tengo frío (no voy a insistir).
Debería haberlo pensado antes de poner en marcha el motor pero hay combinaciones que instan a la impulsividad, La Voz entonando una canción de McCarteny es una de ellas (por lejos la que más desastres provoca). Soy un conejo en la galera de un mago cuando lo oigo cantar.
La Voz tiene ojos como de andar despacio en pleno terremoto y una paciencia infinita para el olvido, es todo lo delgado que puede y da pasos tan largos que me resulta difícil seguirlo.
Caminando por la Ciudad a las 10:37
No importa el frío.
Voy con La Voz, sumada a su deambular imprevisible, cantando algo que no conozco pero que brota de mi como un manantial. Cuando regresemos a la nave van a dolerme los pies, pero no importa.
Así es salir de viaje con La Voz.

4 Arribos desde el último alunizaje:

principe dijo...

A mi me duele la cabeza. Pero no importa, asi es salir de viaje con la pintura.

La Hija del Capitán dijo...

Por cierto que si Principe, eso es lo emocionante de viajr no?

principe dijo...

Si, es lo emocionante. Y a propósito de viajes, a donde te gustaria viajar?

La Hija del Capitán dijo...

Algú día, tal vez, Irlanda y Colombia, me fasinan