lunes, 23 de febrero de 2009

LA CONDICIÓN DE LOS PERROS I

1- La siesta

Al sol


El calor no desanda la línea que va de mis patas delanteras al extremo último de mi rabo. No me pararé a beber agua, tengo sed pero no lo haré. Estrías de luz me impiden ver incluso mis pensamientos. Apenas tengo la seguridad de poder pensar en algún momento. Veo los ojos que me observan, es cierto, no sé pensar.
Dormir. Unicamente dormir, bajo esta instancia de deshidratación, es real ahora. Sueño formas que me llaman con el nombre de antes, con las voces de la Gran Madre. Soy nuevamente una ínfima partícula que no tiene límites; podría decir que floto pero no es lo que sucede, voy girando sobre mi propio cuerpo, buscando sonidos, placeres, diagramas de una vida que no tiene contornos. Voy a quedarme aquí, llamándome.
Sobre mí avanzan las sombras de la tarde, el suelo desprende vapores de despedida. Mi cuerpo vuelve a la vida antes que yo. Retornaré, lento como la noche que habrá de iniciar, y, otra vez, ladraré a los fantasmas que se desplazan en silencio.

1 Arribos desde el último alunizaje:

Ojitos dijo...

Por favor, seguí ladrando tus palabras siempre repletas de verdades, de dolores, de caricias... tibias como un rayo de sol en pleno otoño...
Gracias por seguir siempre ahí...

TQM